El ingreso a Las Cataratas de Milagro es gratuito. Quienes visitan el sitio se ponen en contacto con la naturaleza, disfrutan de rica comida y bailan si así lo desean.

El caudaloso río Milagro se torna  amigable  a la altura del recinto Las Maravillas del cantón del mismo nombre. Allí,  la construcción de un grupo de compuertas convirtió a esa zona campestre en sitio de esparcimiento con el nombre Las Cataratas de Milagro. Estas conforman una cortina de agua espumosa donde los bañistas se ocultan y luego salen entre brincos.

Los tímidos apenas se deslizan por la superficie con la ayuda de boyas y otros más diestros hacen piruetas.

Las  Cataratas de Milagro se volvieron atractivo hace más de 30 años. Más tarde se sometería a una evolución técnica de vetustos puentes de caña a malecones regenerados y pasos peatonales colgantes, con el propósito de ofrecer una mejor hospitalidad  a los turistas.

Zona de diversión

Zona de diversión

Las aguas del río Milagro corren por el complejo Las Cataratas y son limpias como para pegarse un baño.

Las Cataratas de Milagro se levantan en el sector Las Maravillas del kilómetro 3,5 de la vía Milagro – Mariscal Sucre, en noreste de la provincia de Guayas. Lourdes Casar, presidenta de la Asociación de servidores turísticos de Las Cataratas, asegura que la piscina o infraestructura consta de una atractiva caída donde se aprecian la vegetación circundante y las extensas plantaciones del área.

“También tenemos una estación para botes y una tarabita, dos cabañas de servicios múltiples y una cabaña con pista de baile”, sostiene la administradora, quien añade que la arqueología se suma al paquete de Las Cataratas, ya que en el sector del río Milagro se encontraron vestigios de la cultura Milagro – Quevedo.

Llegan visitantes de todo lado

Zona de diversión

La concurrencia en el complejo Las Cataratas empieza desde las 11:00 hasta las 20:00 de los fines de semana.

Cerca de mil turistas llegan cada fin de semana al balneario; algunos de Guayaquil y otras provincias del país. Carlos Román visita el sitio una vez al mes para disfrutar del agua tibia del caudal. Como él, decenas de personas se aglomeran los fines de semana en los puentes colgantes y en los graderíos del centro turístico. “Es una opción para salir en familia. El río es tranquilo y solo con unos $ 10 uno puede pasear y disfrutar”, expresa.

Mientras que Elena Peralta, otra de las turistas, dice que por costumbre concurre al sitio en los feriados; primero por la cercanía que hay con Guayaquil, su ciudad de origen, y segundo porque su ingreso es gratuito y no se necesita mucho presupuesto para ser feliz.

“Las Cataratas son ese refugio escondido detrás de una gran ciudad. Se respira un aire natural, la gente es amable que nos reciben con buena música y para todos los gustos”, exterioriza la visitante Peralta.

Gastronomía

Las cabañas con techos de cade y sillas de caña atraen la vista desde la carretera. Bajo las rústicas estructuras, las comuneras ofrecen toda una variedad de platos típicos.

Aracelly Zambrano es una de las comerciantes que ofrece bollos de pescado, la especialidad de la zona. “Tenemos una carta variada en comida criolla, pero mi especialidad es hacer platos con mariscos de agua dulce que van desde  $1,50 hasta $ 5”, detalla.

Junto al negocio de Aracelly hay cerca de 14 carpas que atraen a los comensales con maduros fritos, choclos, chicharrones, tortillas de verde y más productos.

¿Cómo llegar?

En el cantón Milagro se toma la vía a Mariscal Sucre. A un costado queda el recinto Las Maravillas, ingresando unos 5 minutos por una camino lastrado. (I)

Compartir

Compare Listings

Título Precio Estado Tipo Superficie Uso Habitaciones Baños