Salinas, en la provincia de Santa Elena, recibió una cifra récord de turistas en el feriado de Año Nuevo. Los hoteles y más centros de hospedaje registraron un 100% de ocupación.

El feriado de Año Nuevo en Ecuador, extendido entre el 31 de diciembre y los primeros días de enero, se ha consolidado como uno de los eventos turísticos más importantes del calendario nacional. Este descanso no solo representa un momento de celebración social y cultural, sino también una oportunidad para dinamizar la economía interna, especialmente tras los retos vividos por el sector en años recientes.

Ciudades más visitadas; dinámica

Durante el último feriado de Año Nuevo, múltiples destinos del país registraron ocupaciones hoteleras históricas. Santa Elena se destacó con tasas cercanas al máximo disponible, posicionándose nuevamente como el principal polo turístico costero del país; otras provincias como Esmeraldas, Napo, Pastaza, Azuay y Tungurahua también mostraron altos niveles de visitantes, evidenciando la diversidad de preferencias entre sol y playa, selva y turismo cultural o urbano.

Más allá de las playas, ciudades de la Sierra, como Cuenca, y destinos de naturaleza, como Baños de Agua Santa, atrajeron un flujo significativo de turistas gracias a su patrimonio histórico, paisajes y oferta de actividades recreativas.

Esta distribución de la demanda demuestra que los ecuatorianos están viajando no solo hacia destinos tradicionales costeros, sino también hacia espacios que combinan cultura, naturaleza y bienestar.

Impacto económico, inyección clave

El movimiento turístico durante el feriado de Año Nuevo dejó cifras contundentes para la economía nacional. Según reportes oficiales, la ocupación hotelera promedio nacional superó el 50%, el nivel más alto en la última década para esta temporada, mientras que el gasto turístico se tradujo en decenas de millones de dólares movilizados en actividades relacionadas con alojamiento, gastronomía y transporte.

Además, estas cifras confirman que las políticas de estímulo, como la reducción temporal del IVA para servicios turísticos del 15% al 8%, y la extensión del asueto, han tenido un impacto directo en la toma de decisiones de viaje de miles de ciudadanos, incentivando el turismo interno y la reactivación de empresas locales.

La inyección económica se siente especialmente en micro, pequeñas y medianas empresas vinculadas al turismo —hoteles, restaurantes, operadores de tours y transporte— así como en la generación de empleo temporal que acompaña estas temporadas altas.

Lo que hay que mejorar 

Este notable aumento de movilidad trajo consigo desafíos significativos. Las aglomeraciones en puntos turísticos populares generan presión sobre la infraestructura, la movilidad, los servicios públicos y, en algunos casos, plantean riesgos en términos de seguridad y salud pública.

Para garantizar experiencias turísticas más seguras y sostenibles, es fundamental considerar recomendaciones prácticas:

  • Planificación anticipada de viajes: Incentivar la reserva temprana de alojamiento y transporte puede reducir los picos de concentración en fechas cercanas al feriado.
  • Promoción de destinos alternativos: Diversificar la promoción turística hacia localidades menos saturadas ayuda a dispersar la demanda y a beneficiar a economías locales más pequeñas.
  • Gestión de flujos y control de acceso: Implementar sistemas de regulación temporal en puntos con alta afluencia peatonal y vehicular para evitar cuellos de botella y promover una estancia más ordenada.
  • Uso de tecnología y comunicación: Aplicaciones que informen en tiempo real sobre niveles de ocupación en playas, parques o centros históricos pueden orientar a los turistas a tomar decisiones más distribuidas.
  • Campañas de sensibilización: Comunicar buenas prácticas de convivencia, seguridad y cuidado del entorno ayuda a reducir comportamientos de riesgo o congestión innecesaria.

Mirada hacia el futuro

El reciente feriado de Año Nuevo confirma que el turismo interno no solo sigue siendo un motor económico clave, sino también un fenómeno social de gran relevancia. Ecuador tiene el potencial de construir modelos de gestión turística que no solo impulsen la economía, sino que también promuevan experiencias seguras, sostenibles y equitativas para visitantes y comunidades receptoras.

Este desafío exige coordinación entre el sector público, el sector privado y las comunidades locales para que los beneficios económicos se traduzcan también en calidad de vida y preservación del entorno, mitigando los efectos negativos de las aglomeraciones sin frenar el dinamismo del turismo nacional.

La autora del artículo 

Dra. Melissa Rodríguez Santos

Melissa Rodríguez Santos, docente universitaria.  

  • Ingeniera en turismo.
  • Magister en ecoturismo y manejo de áreas naturales.
  • Tecnóloga universitaria en gestión e innovación educativa.
  • Docente en la carrera de pre y pos grado de turismo en la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE).
  • Docente y directora de la carrera de turismo a distancia, por 5 años en el Instituto Universitario Rumiñahui.
  • Consultora en turismo y educación.
  • Técnico Evaluador 1 y 2 de la Dirección de Evaluación y Acreditación de Institutos y Conservatorios Superiores.
  • Coordinadora nacional de la Asociación de Profesionales de Turismo y Hotelería del Ecuador.
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